Quizá los haya. Siempre los buscamos, pues al final es
más sencillo ponerle un mérito al que culpa alguna tiene y nos ocultamos tras
la multitud de errores sin ser conscientes que los grupos no suelen equivocarse
en singular…sino en plural. Y dado su tiempo de conformación los hacen dueños
de propias reclamaciones y quizá justas, pero aún los hace más responsables de
no haber sabido compartir todos, las diligentes acciones para que nada se nos
caiga.
Un punto, una coma, un desden, un esfuerzo mayor un grupo
que no se obvia y que hace mucho reconoce lo que hace y lo hace con un deseo de
experiencia mayor…que se nos permita nunca lo suficiente.
¿Pero los errores recurrentes? Esos que no nos debemos
permitir, pero que si se dan, habría que buscar nuestras solidarias culpas a
modo de responsabilidades e ir sobrios y velar por todos…no ha modo de repasar
a los semi muertos o aplastados por la lucha del orden. Sino por rescatar los
resultados. Y se nos permita el rescate y no la muerte del resultado, que
temamos al no retorno del resultado eficiente y por ende no volvamos a vivir ni
de manera individual y mucho menos grupal el peligro de la culpa.
Eso nos hace no repetirnos, nos hace justos con todos y
nos incluye. No existe nunca un grupo de finos eslabones unidos que no se
culpen del todo y borren por siempre los pequeños grandes errores y/o desdenes.
Ayer volví a ver a mi equipo junto, aún no tan junto, aun
no tan mi gripo pero lo vi…y sin duda me pedí muy dentro de mi el no repetirme.
No es que cargue con las culpas, más si con las responsabilidades que a la
larga son todas mías. Pero sé a la vez que algo mayor siempre nos sostiene.
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