Los operadores logísticos tenemos como máxima experiencia el tratar de priorizar y por ende dar una previsión justa a todo; si esto no se logra de manera interna y sólo para los que nos llevamos los temas muy en serio se activan de inmediato nuestros temores.
Ahora que el enviar – recibir es más que el tener una carta en las manos, sin duda el temor de la página en blanco es algo que turba nuestros propios pensamientos y podría incluso paralizarnos en temores infundados. Y es que en un acto en blanco se puede escribir cualquier cosa, desde la consecuente nada, hasta el impulso de llenar la misma de variables que nos sirvan para superarla. La página en blanco es un acto que provoca a quién no la puede entender, al que esperaba en ella letras de algo o mucho, o esos vacíos en nuestros corazones que en compás de espera nos dicen que hay algo que hacer. Y es que el silencio ahora y siempre tuvo un gran valor.
Pienso que no hay que considerarla temor, asumirla como tal y llenarla de los mejores conceptos promotores. Al final darle un significado positivo al silencio es también bueno y saludable. No me preocupo por mis páginas en blanco, pues sin duda los que me conocen saben de cierta forma de que están llenas, me preocupan aquellas que me llegan vacías y se sabe que esperaba tanto en las mismas. Cosas de clientes: Los nuestros, los suyos y mi propio yo inspirador.
Una página en blanco que se llena sin querer de más y más vacío… ¡Vamos! Llenémosla de líneas favorables, es solo cuestión de seguir jugando honestamente en este libro que nunca deseamos concluir. Ahora sé que su página en blanco ya está escrita.
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