Uno de los términos más comunes en el trato logístico es la ROTURA DE STOCK, ese acto operacional en donde las previsiones quedaron cortas o se desbordan las demandas. Una respuesta que el mercado incluso deseó le respondamos, sin asumir culpa alguna, pues pareciera no estar integrado a nuestra habilidad desde siempre de servirlo. Pero es un reto, siempre un reto.
Como poder satisfacer a todo un mercado con demandantes y sus razones diferentes, bajo una sola razón.
Esa razón de aquel que trata de servir (aunque el tratar, es inconveniente del hacer), sin deseo premeditado alguno de fallar, aunque lo hace, no pierde el instructivo de que toda su actividad está dada para eso, es decir para servir. Pero en el tema de la rotura de stock, viene su primer gran temor de haberle fallado a alguien (en este caso y en todos los otros, para nosotros siempre el mercado primero) y quizá haberlo dejado fuera del “yo” oferente y del “él” demandante.
Se dice que el mercado es sabio y se contestará a solas sus razones de falta de stock, se entiende que el que debió delimitar todas las previsiones pudo constituir un explicativo básico, más allá de la comprensión del sí del día y del quizá por la tarde y no sé por la noche.
Bueno cuando alguien pide, otro entrega en la velocidad de lo que antes se denominaba OFERTA Y DEMANDA, pero acaso no hay más que sólo eso. Pienso que sí, quizá la razón de uno y del otro que hoy los viste de comprensión y revisión en cada uno de sus pensamientos, palabras, obras y omisiones…duras omisiones.
Amante del mercado, pienso que por él nuestra alternativa mayor así este pase por encima nuestro y nos deje casi pulverizados, vuélveme a iniciar y no hagas que olvide nada de lo que hasta hoy no aprendí.
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