Tengo ya algunos años contratando diferentes clientes, diferentes problemáticas, diferentes argumentos. Es decir se nos contrata para ver temas de control o descontrol; se pide la llegada de un experto que de opinión y sobre la misma evalúe el costo de implementarlo.
No estar de acuerdo con el INVENTARIO a modo de solución definitiva, es ya conocido por todos, pero eso no me obliga a abandonar mi postura de haber efectuado muchos de los más importantes proyectos de control en Perú. Eso sería suficiente para poder captar la experiencia operativa hasta el momento y no dejar de aprender. Pero usando la misma cadena de suministros el problema no esta en el control sino en su contratación oportuna y haciendo vinculante la problemática existente, el momento de control y su activación de solución preliminar, inicial, final en sus esfuerzos integradores…
Un problema hoy, que tiene aristas de registro (intangible) y de reconocimiento (tangible) nos hace llegar de manera coherente a cualquier control, pero respetando las libertados. Es decir la de opinar sobre actividades de control en el justo momento de la correlación del mismo, que no sólo personaliza un problema, sino que involucra a una forma, modo o experiencia y la pone en servicio de quién desea ser cuantificado, calificado, inventariado y otros. Pero en medio de la libertad de diagnosticar algo para determinado momento, dar una validez razonable a la operatividad y sin duda comprometer nuestra opinión y por ende costos = esfuerzos, sólo para lo que en compras o contrataciones se llamaría la adquisición de oro.
Aquella que respeta la libertad de escoger y ofrecer: Calidad, Cantidad, Momento de Compra, Precio Adecuado y Continuidad en el Suministro…en defensa del cliente interno, externo…sin duda del “yo cliente”
¿Estamos preparados para la Toma de Inventario?
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