Una buena base
La Operación perfecta es el diseño máximo de la logística y esta misma operación se encarga de edificarse respetando sus estructuras y vinculantes.
Es imprescindible que TODO NUESTRO EQUIPO esté primero en sus fines; de lo contrario, cualquier intento por integrar o tratar de mantenerlo será en vano.
Quizás usted esté pasando por problemas de integración y tal vez intentó de todo; pero lo primero que debe hacer es hacer a TODO NUESTRO EQUIPO como máxima expresión de una correcta y respetuosa operatividad. Si usted le da lugar, ESE NUESTRO EQUIPO comenzará a ordenar esos ladrillos que con el tiempo se cayeron. Siempre puede haberse traído división, amarguras, problemas, desbordes tolerables o intolerables en la operación; pero es tiempo de cerrar puertas internas y comenzar a edificar fronteras de poder. Se puede, con FE EN NUESTRO EQUIPO se puede. Con Él hay esperanza. No mire a la persona que tiene al lado y diga: “¡este no cambia más!” ¡No! todo cambia en las manos de RAZONES SINCERAS Y EL RESPETO DE GUÍAS DE RECONOCIMIENTO TÉCNICO MAYOR. Comience a usar las armas que EL PROPIO EQUIPO LE DÍO O NEGO. Tome autoridad sobre toda división, siga viéndose en las personas con las que usted opera y obre en conceptos de integración.
Si usted quiere una operación edificada por PERFECTA INTEGRACIÓN debe seguirse instrucciones; muchas pueden no gustarle -porque a nadie le gusta mucho rendir su voluntad y sus propias ideas- pero no es cuestión de hacer nuestra voluntad sino la del OPERADOR CENTRAL. Obedecer a la Dirección es la clave para la correcta determinación.
¿Cómo indicar voluntarismos y por otro lado defender los tiempos y consecuciones?…nadie ha logrado vivir sólo y bien durante toda su vida. Salvo que este meditando y con ello también tiene la responsabilidad de hacer una auto crítica interna desde su propia rectoría. De no hacerlo, no logro entender como se articula en perfecta integración el propio cuerpo humano y sus miles de sentidos.
En oportunidades parece que mi cabeza pensara muy bien, pero mis manos no funcionan igual y mi hígado se hace intolerante o siquiera sé las fronteras de lo que puedo lograr entre mi mente, mi hígado y mi riñón…muy al interior la razón, nuestro corazón y nuestra alma guardan otros estribos en sus bastillas para en algún momento agostar razones y pensar que nadie se da cuenta.
Todos tenemos una rectoría, lo importante es reconocerla…en todo caso si no la logro ubicar o encontrar, es mejor optar por estrellarme mil veces ante la nada de la intolerante desintegración.
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