martes, 12 de julio de 2011

No es un mundo tan sólo...

Revisando publicaciones en la sala de espera de una importante empresa peruana, pude encontrar una nota que me lleno de afecto y cómplice bienestar interno…era como encontrase en la confusa Torre de Babel y de pronto hallarse con  alguien que refrende algo de lo que tu vives con tanta pasión. Consecuencia que te lleva al rango de la empeñosa locura de pensamientos inconclusos y para bien que así sea…pues es parte de nuestro entender práctico. Esta nota – cuya autoría me la reservo, nadie le cuenta a otro sobre sus mejores proveedores - deseo compartirla con ustedes para que de serles complicada la lean en la simplicidad de lo grandiosa de su estructura, para de serles sencilla despierte su instinto de que ya saben que es ser logístico y quizá no la entiendan y eso nos de más esfuerzo por seguir tras esa frase literaria o poética…”hay hermanos muchísimo por hacer”.

Léanla conmigo…

“Días atrás tuve la suerte de disfrutar de una tarde con los alumnos del programa de Logística que el prestigioso M.I.T. imparte en España.
Para mi, supuso una experiencia enriquecedora por varias razones. La primera, poder compartir ideas con un auditorio tan cosmopolita (más de una docena de nacionalidades que van desde USA hasta India, pasando por Kenya). La segunda, es que el auditorio resultó extraordinariamente participativo, cosa para agradecer
 especialmente a las 3:30 p.m. La última es que, sin casi darme cuenta, hice un análisis retrospectivo de mis dos últimos años de trayectoria que no sé muy bien cómo  fuí capaz de resumir en cuatro palabras: Englishman in New York 
El título de la canción de Sting refleja a la perfección mis primeras impresiones cuando, tras años trabajando en el mundo de la Logística de fabricación, aterricé en Madrid para trabajar en Logística... de proyectos. La letra habla de alguien que, pese a conocer bien la cultura del lugar y hablar el idioma local, tiene un acento raro y bebe té en lugar de café: Un extraño, en definitiva.
Y exactamente así es como me sentí cuando, trabajando en la misma Casa y en la misma función, me encontré, a finales de 2008, con un mundo diferente en el que lo normal es trabajar en asuntos que rara vez se repiten, negocios en los que el cliente es único, lugares de trabajo fuera de los muros de la organización, con herramientas de gestión mucho menos sofisticadas que las del entorno de fábrica y otras lindezas que me hicieron sentir como si empezara de cero en la profesión.
Frente a esa 
falsa ilusión de eternidad que supone el trabajo en una fábrica, los proyectos aportan las ganas de vivir -léase de trabajar- de quien sabe que va a morir joven (la mayoría de los proyectos en los que estamos involucrados duran meses).
Entretanto le he sacado gusto a este mundillo cambiante y flexible. He aprendido mucho y creo que aún puedo aprender más. Esta es una de las razones que, en días grises -son pocos, pero alguno hay- 
me mantiene vivo”.
Ahora desde el PERÚ, gracias amigo logístico por decirnos tanto – desde la calma espera en la recepción de una gran empresa peruana -, nunca lo suficiente pero siempre lo necesario para saber que no debemos suponernos “tan” multitudinariamente solos.

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